publicado a las 20:08 del día 27/10/06
Esta relación es resultado de una navegación aleatoria. No he leído artículos, no quería filtrarlos previamente por ideología. Simplemente he buscado blogs en inglés de sirios o personas que vivan en Siria.

- it's probably me, hattori hanzo
- and some time make the time, kicky sack
- syrian nights, niklas (blog cerrado)
- the damascene blog, el_sirio
- amarji, ammar abdulhamid (vive en EEUU)
- urshalim, bashir (libanés)
- from the rock, lone highlander
- the syria news wire, sasa
- deconstructed life, omar faleh

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La fotografía la he encontrado en el primero de ellos; es de julio de este año, del aeropuerto de Beirut, y es un testimonio de por qué debía acabar la guerra.
autor: phOto
categoría: literatura
publicado a las 07:47 del día 16/10/06
otra edición de viaje a la luz del cham, de rosa regàsSobre la oposición al dictador Al Assad:

—No hay oposición, sólo lucha por el poder. La única oposición muy clandestina es invisible, es la de los integristas apoyados por Arabia Saudí y el Irán. Pero hay 519.821 afiliados a los sindicatos, lo que en un país de casi veinte millones de habitantes no es poco, aunque los sindicatos sean en su mayoría gubernamentales.

—También hay pequeñas muestras casi domésticas de oposición —añadió Teresa [la esposa de Adnán, cordobesa]— que esconden mayores organizaciones, como por ejemplo, el pañuelo en la cabeza de las mujeres que muchas veces no significa tanto una vuelta al fundamentalismo como una mayor voluntad de defensa de lo árabe, amenazado por la invasión comercial de Occidente. En 1982, cuando yo fui a la Universidad de Damasco, ni una sola mujer llevaba pañuelo y ahora [años 90] lo llevan por lo menos el veinticinco por ciento. [Hoy será al menos la mitad]. Y lo mismo ocurre en las oficinas. En los años sesenta, en Siria las mujeres adoptaron la minifalda y en este momento ni una de ellas se atrevería a llevarla por la calle. Aumenta el integrismo como en Occidente aumentan el conservadurismo, el nazismo y las sectas religiosas.

Con una década de anticipación, véanse hoy las últimas elecciones en los países más europeístas y avanzados socialmente, Francia y Bélgica, y el ascenso lento, seguro, imparable, de los neonazis.

—Pero Siria sigue siendo un país laico —retomó la palabra Adnán—. De todos modos no puede haber oposición al margen de los suníes que son la mayoría del país y que apoyan al presidente y buena parte de su gobierno aun siendo alauí, porque, según reconocen ellos mismos, nunca habían tenido tanto dinero ni tantas prebendas. Los alauíes siempre fueron gentes de montaña y de hecho hasta ahora pertenecían a una clase social inferior sin apenas otra salida que el ejército. Muchos de ellos proceden aún de familias que militaron en el ejército de los franceses. Los suníes en cambio siempre han sido comerciantes y por tanto ricos en todas las situaciones y ahora, que ya pasó la época de la reforma agraria y de las nacionalizaciones, defienden la situación creada por el presidente, que está abriendo las puertas al comercio mundial y les deja que sean ellos los que negocien, controlen y se enriquezcan.

Sigue con la sociedad y la invasión comercial occidental:

¿No te has dado cuenta de la cantidad de ricos, riquísimos que se ven en Damasco? En los dos o tres últimos años han proliferado los restaurantes de lujo, las boutiques donde se venden trajes cuyo precio es diez veces superior al sueldo de un profesor de universidad, los grandes coches y limusinas que comienzan a aparecer mezclados con los descacharrados taxis. Estamos entrando en la civilización occidental y en la televisión nos bombardean con productos europeos y americanos que la gente del pueblo intenta adquirir o por lo menos imitar. No es extraño que frente a esta nueva invasión que empieza por desnudarnos de nuestras costumbres y de nuestra identidad, para muchos árabes no haya más contención que el extremismo, el fundamentalismo, la vuelta a los orígenes.

Y como conclusión:

—Ni tampoco parece extraño que los países que defienden este fundamentalismo sean cada vez más intransigentes y más radicales —dijo con tristeza Teresa.
autor: phOto
categoría: literatura
publicado a las 17:32 del día 15/10/06
otra edición de viaje a la luz del cham, de rosa regàsSigo citando a la actual directora de la Biblioteca Nacional, en este caso cuando entrevista a Adnán, sirio casado con una cordobesa:

Sobre Hafez el Assad (padre del actual presidente, Bachad) y los poderes en Siria:

—Assad ostenta el poder real de la República, ya que es jefe del Partido Socialista Baaz Árabe y jefe del gobierno, con poder para nombrar ministros y personal militar, declarar la guerra y legislar. La democracia en el país tiene pues grandes limitaciones. Pero Al Assad ha sabido dar a su pueblo un sentido de defensa de los valores árabes, aunque no ha logrado desprenderles de la pasión por los productos de Occidente —y por primera vez en todo el discurso le vi sonreír a través del espejo retrovisor. Pero añadió con pasión—:

Sobre la democracia al modo occidental en oriente:

—Occidente le acusa de no ser demócrata ahora que ya se fueron los colonialistas franceses. Sin embargo, cuando Francia vio amenazado su poder por las violentas manifestaciones de los nacionalistas sirios, que pedían la independencia y, con toda probabilidad, la democracia, asesinó sin juicio a cientos de insurrectos y los expuso para su escarnio en la plaza de Mezzè sin que el mundo civilizado protestara ni hablara entonces de democracia. Ni cuando en represalia incendió aldeas enteras del Guta. Y cuando sin saber qué más hacer bombardeó Damasco desde la colina de Mezzè frente al Casiún, donde ahora se levanta el palacio de recepciones de Kenzo Tangue, las tímidas protestas de China, Egipto y los Estados Unidos no lograron la retirada del suelo sirio de tan demócratas gobernantes.

Lo mismo que hoy ocurre en Afganistán e Iraq. Más sobre la democracia occidental por conveniencia en Oriente:

—Cuando Occidente era defensora de la democracia para sí pero imponía su yugo colonial a los países subdesarrollados, nadie se metió con Siria. Ahora que ya nadie tiene intereses directos en el país, se le exige que adopte la misma forma de gobierno que Occidente. Y cuando tras la independencia los sirios tuvieron unos pocos años de democracia nadie les ayudó a conservarla, sino todo lo contrario: los países occidentales, todos ellos contrarios a los nacionalistas, defendían cada uno su propio grupo de presión, como hacen ahora [principios de los 90] en Somalia, Ruanda, Mozambique o Yugoslavia, que alcanzaba el poder y lo perdía sumiendo al país en una sucesión de incertidumbre y luchas intestinas.

Empezamos a llegar al quid de la cuestión: occidente apoya la democracia o a los fundamentalistas dependiendo de para qué lado llueve.

En cambio, defendieron siempre a los fundamentalistas, al principio sólo por ser enemigos de los nacionalistas, como les ocurrió en el Irán. No querían los nacionalistas y ahora tendrán los fundamentalistas. —Y continuó—: Es cierto que Al Assad es un dictador, lo es, y que hay presos políticos en las cárceles de Damasco, de Palmira, de HÖms y Hama. Pero no tan dictador como los jeques de Arabia Saudí, de los Emiratos Árabes y del resto de los países del Golfo, incluido Kuwait, donde continúan produciéndose formas solapadas de esclavitud, donde se persigue a los ciudadanos por sus modos de vida, donde las mujeres están reducidas a meros instrumentos domésticos, laborales y sexuales, y donde no hay libertad religiosa, ni política, ni social, y donde se cortan manos y pies para escarmiento de los ladrones.

Y la Regàs pregunta qué es lo que molesta de Assad a los países poderosos:

—Quizá lo que le molesta a Occidente en el caso de Al Assad —respondió sin apenas pensarlo— no sea tanto la falta de democracia cuanto que, aun siendo un dictador, no es en absoluto tan burdo ni manipulable como los dictadores aliados de las democracias occidentales. Me refiero a Pinochet, a Somoza y a tantos otros. Al Assad sabe lo que quiere y cómo lo quiere, y si no puede conseguirlo por lo menos no se deja amilanar ni por unos ni por otros, ni se deja comprar con los préstamos del Banco Mundial o del Fondo Monetario, meras imposiciones de la forma en que hay que transformar la economía para que sea beneficiosa a Occidente. Al Assad cambia de aliados en los momentos oportunos y siempre sabe sacarse de la manga la carta precisa que falta para seguir el camino que ha trazado para su pueblo. Esa especie de Maquiavelo oriental que trae a los países de Occidente por la calle de la amargura, tiene su forma de comportarse y de ser imprescindible para gobernar un país que no sólo tiene que estar alerta por Israel sino también por la Turquía de la OTAN, y vigilar a los países del Golfo y al gendarme de los árabes, Arabia Saudí, al Iraq y al Irán, sin contar con el jefe supremo de todas las alianzas, el poderoso Tío Sam.

Lo dicho: depende de para qué lado llueve, interesan los derechos humanos o el petróleo:

—Lejos de mí defender las dictaduras, pero lejos de mí también alinearme con los enemigos de Siria que en cualquier momento, por conveniencias coyunturales que nada tienen que ver con la democracia o la ética, pueden convertirse en sus aliados. No hay que olvidar lo que ocurrió cuando el Iraq perpetró la horrible matanza de los kurdos con armas químicas: no hubo un solo país occidental que se levantara en las Naciones Unidas ni fuera de ellas para condenarlo, y en cambio antes de dos años se había convertido en el demonio de los infiernos, sólo por haber invadido un país [Kuwait] que Occidente le había desmembrado cuando dividió la zona en su propio beneficio y en el que de un modo u otro, clara o solapadamente, sigue existiendo la esclavitud, y de democracia ni se habla.

Mañana, más sobre las etnias y costumbres.
autor: phOto
categoría: literatura
publicado a las 09:11 del día 14/10/06
viaje a la luz del cham - rosa regàsEn los párrafos siguientes voy a citar el Viaje a la luz del Cham de Rosa Regàs. Mentiría si dijera que no quiero desmitificar, así que allá va. Todo lo que sigue es la respuesta de un tendero de Damasco a la pregunta de la autora: "¿cuánto cuesta el collar del escaparate?".

Sobre lo que Occidente ve en el Islam:

Desde Occidente se comprende mal al Islam o no se le quiere comprender. Se habla de la brutalidad de ciertos aspectos de la ley islámica como la flagelación, la lapidación o la amputación de la mano, o sólo se habla de los fanáticos que aterrorizan a los occidentales. Sin embargo para nosotros los musulmanes, lo crea o no, y sobre todo los de Oriente Medio, el Islam representa la estabilidad en un mundo inestable y lo único que nos defiende de las manos depredadoras de las poderosas multinacionales.

Sobre lo que Oriente ve en Occidente:

El Islam nos defiende de las multinacionales y de los estados poderosos de la tierra que no ven en nosotros más que clientes en potencia, y que están dispuestos a destruir nuestro pasado y nuestras tradiciones con tal de vender sus productos, que con toda probabilidad nosotros ya fabricábamos hace siglos. No tan bonitos, lo reconozco, ni tan espectaculares, ni tan bien envueltos, pero igualmente buenos. (...)

Sobre las comparaciones injustas:

Los sirios ignoran que en Occidente se considera a los musulmanes un peligro y que se les juzga a todos por el mismo rasero excepto si son los países ricos del Golfo, que entonces pueden ser todo lo integristas que quieran que no por ello van a perder el favor de Occidente. ¿Les gustaría a ustedes que nosotros confundiéramos a los finlandeses con los italianos, o los alemanes con los españoles? Más aún, ¿a los nazis con los demócratas? Pues esto es lo que hacen. Los hay que incluso hablan de los moros cuando se refieren a los iraníes y cuando dicen árabes engloban a un conjunto de pueblos distintos entre los cuales se encuentra por ejemplo el Irán. Se confunde el musulmán con el árabe, el árabe con el integrista...

Sobre el integrismo, fundamentalismo y muchos otros ismos...

[Los integristas] son esa minoría radical de musulmanes —dijo como si fuera una cosa sabida por todos— que utiliza el terrorismo para conseguir sus fines, para conseguir que todos seamos como ellos creen que hay que ser.

Las tristes comparaciones...

Y Occidente trata a los árabes como si todos fuéramos integristas, terroristas. Pero yo pregunto, ¿por qué a todos los católicos romanos, papistas me refiero, no se les juzga por el rasero del IRA irlandés por ejemplo, que persigue y ultraja, tortura y mata desde hace decenas de años en nombre de la religión, o de la propia Iglesia que tiene en su haber a decenas de miles, millones de condenados a la hoguera, y que durante siglos e incluso ahora ha aplicado una doctrina mucho más estricta e intransigente que los ayatolas?

Mañana más.
autor: phOto
categoría: literatura
publicado a las 07:04 del día 10/10/06
Literatura:

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Guías:

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autor: phOto
categoría: literatura